Por qué la nueva Planet of the Apes es la película más relevante del verano [REVIEW]

Quizá lo más importante de esta nueva entrega de Planet of the Apes sea que demuestra que es posible relanzar una franquicia legendaria con inteligencia y un nivel de entretenimiento de primera. Dawn of the Planet of the Apes (en México llevó el extraño subtítulo de “La confrontación”) está razonablemente bien estructurada y aborda uno a uno sus temas importantes y creo que no queda a deber en este sentido. Y sí, los changos se ven impresionantes.
Si bien la original es una película “de otra era”, con otros colores, otro ritmo en la edición y otra manera de dialogar y presentar las ideas –por no hablar de las referencias que podrían esperarse de una cinta de 1968–, en mi opinión es también un filme tedioso y muy poco agraciado. La novela original de 1963 (La Planète des singestampoco tiene la bendición de su creador, el francés Pierre Boulle, quien al parecer siempre tuvo un conflicto con el libro, el cual consideraba una obra menor (Boulle es más reconocido por la novela de la Segunda Guerra Mundial El puente sobre el río Kwai). En su momento, 20th Century Fox tuvo serias dudas de financiar el proyecto del filme dirigido por Franklin J. Schaffner: era una época pre-2001: Odisea del espacio, pre-Star Wars, pre-Star Trek. Nada que ver con el millonario negocio que hoy supone la fantasía y los comics para los grandes monopolios del entretenimiento contemporáneo como, ejem, The Walt Disney Company.
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El horrible peinado de “almohadazo” de la original Planeta de los Simios de 1968.

Pero Fox superó sus prejuicios e hizo avanzar Planet of the Apes. A la larga, se trató de un éxito de taquilla. Quiero suponer que un filme tan regular fue tan celebrado en buena medida gracias a su sorpresivo final: Charlton Heston, el astronauta que ha llegado inadvertidamente a un planeta dominado por simios inteligentes, al final de la cinta descubre las ruinas de la Estatua de la Libertad. Se da cuenta que todo ese tiempo ha estado en la Tierra, en una versión futura de la Tierra –en la novela, el astronauta regresa a un París alterno donde los simios son la especie dominante–. El momento en el que un Heston, derrotado en aquella playa, se da cuenta de la verdad es indiscutiblemente una joya de la cultura pop:
You blew it up… damn you all to hell!”
La escena es increíble, en verdad. Aún hoy, a 46 años de distancia nos sacude, quizá porque tiene ecos de estupidez humana que son válidos en 1968 y en 2014: el riesgo de extinguirnos como especie en aquella época venían del terror al holocausto nuclear, ahora a las pandemias bacteriológicas, al colapso económico o al desastre climático global. Ese final sigue siendo el mejor final de cualquier película de ciencia ficción.
Y ya no es un spoiler. ¿Cómo podría serlo? Todo un reboot está basado en la idea de que cualquier persona sabe que en el universo ficticio de El planeta de los simios la humanidad le entregó a los primates el control del mundo. Lo interesante es enterarnos de cómo fue que todo llegó ahí. Lo cual la da un sentido de esperanza al concepto de la “precuela”: George Lucas no pudo aniquilar al subgénero de las precuelas con Episodio I. Bravo.
La primera película, como ha dicho el buen Wookie en nuestro broadcast semanal, es la historia de un tipo y su mascota. Es irónico que la transición de un planeta dominado por humanos a uno dominado por simios haya comenzado así, ¿cierto? Recuerdo con cariño ese filme de 2011, Rise of the Planet of the Apes (dirigida por un tal Rupert Wyatt), del cual nadie esperaba nada y resultó ser un éxito por su inteligente tratamiento sin prisas, sin ganas de vendernos una nueva trilogía. James Franco, súper hot por su nominación al Oscar de 2010 con 127 Horas, hizo un gran trabajo y seguramente trajo cubetadas de ingresos taquilleros a aquella Rise of the Planet of the Apes (el título incluso suena a que Fox NO estaba pensando en hacer una segunda parte, suena demasiado contundente, demasiado “final”). Pero ese filme no se sostiene solo por él, sino por méritos propios, por su historia. Y por la química entre Franco y Caesar, el mono inteligente interpretado por Andy Serkis.
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Sin embargo, Dawn of the Planet of the Apes es “the real shit”: han transcurrido tres años, la franquicia ya pasó su prueba de fuego y la audiencia quiere saber más. ¿Cómo fue que, parafraseando a Charlton Heston, la humanidad se fue al infierno? Dawn of the Planet es lo suficientemente apocalíptico para hacernos sentir el GULP que solo proporcionan las historias del fin del mundo tal como lo conocemos (el derrumbe de las estructuras sociales, la falta de servicios, de esperanza, de futuro), pero también es familiar, cercana: los humanos aún no han sido esclavizados. Y van a pelear, claro. Si no, ¿dónde estaría la acción?
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Creo que donde mejor conecta este Planeta de los simios es en los paralelismos entre la recién formada sociedad de los simios y nuestra historia como civilización: hay un líder que es sabio y fuerte y bondadoso (Caesar), pero que debe enfrentarse con decisiones que van más allá de sus habilidades, decisiones moralmente cuestionables (¿debería atacar a los humanos por el greater good?). Existe también un antagonista crudo y calculador (Koba), que lejos de ser simplemente “el villano”, tiene suficientes argumentos morales para actuar como actúa (lo adivinaron: ¡sus atrocidades son perpetradas por el greater good!). No obstante, Koba también es un monstruo ávido de sangre, muerte y destrucción. Un dictador rencoroso –FUN FACT: el apodo de Joseph Stalin pre-revolución bolchevique era, precisamente, “Koba”. Este es un simio que fue utilizado en experimentos (como lo vimos en el filme anterior), y eso lo hace poco objetivo en su relación con los humanos. Las escenas donde Koba se hace pasar por un “chango de circo” me provocaron un agujero en el estómago. Son escenas magistralmente realizadas, en verdad.
Por supuesto, este Dawn of the Planet of the Apes nos provoca a pensar en nuestra interacción con los animales, con nuestro medio ambiente y con nosotros mismos, pero (creo) no lo hace forma moralina o cursi. (Cuestiona, eso quizá tramposamente, nuestra propia humanidad utilizando el punto de vista de un simio antropomórfico que no es realmente un simio, sino un simio “disfrazado” de humano.)
unnamedLo que me encanta es que Dawn of the Planet of the Apes aborda estos temas no como un producto indie, no como “cine de arte”, sino como una superproducción hollywoodense mejor escrita que el promedio del cine hollywoodense que vemos. Es mi segunda película favorita del verano, detrás de X-Men: Days of Future Past, pero a la vez pienso que es la cinta más relevante de la temporada por los temas que toca y por la forma en que lo hace. Hemos llegado muy lejos desde aquella original Planet of the Apes del 68. Esta es mucho, muy superior.
¿Y Andy Serkis? Hay una interesante discusión entre quién merece más crédito: ¿el actor que es digitalizado o el que lo digitaliza, textura y anima para crear el producto final? Tristemente, pienso que estamos lejos de llegar a una conclusión. Los animadores defienden su trabajo: ellos se consideran artistas, no solo “operadores” de una máquina. Y los actores como Andy Serkis dicen que sus expresiones y su interpretación de un personaje son lo que le dan el alma al trabajo del animador.
Quizá la respuesta esté a la mitad de ambos puntos de vista. Y por alguna razón, creo que el sabio Caesar estaría de acuerdo conmigo.
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Comentarios

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Escribo libros.

3 Comments

  1. Dorito (@dragslayer)

    28/07/2014 at 11:10 am

    Estoy de acuerdo en la mayoría de tus comentarios, pero creo que te adelantaste. Planet of the apes es buena, pero decir que es lo mejor del verano sin haber visto Guardians of the Galaxy es demasiado aventurado.

    • Snake Kiddo

      29/07/2014 at 6:21 pm

      Pero él dice “más relevante”; mi película favorita sigue siendo Winter Soldier porque FANBOY. Pero coincido con Ruy (que en el principio define a X-Men: DoFP como su película predilecta de este año), que esta cinta empata con muchas de las preocupaciones actuales y concepciones del fin de la rasa humana. La hace muy atractiva y propositiva al mismo tiempo que un gran blockbuster veraniego.

      • JC Almendrariz

        30/07/2014 at 12:49 am

        Estoy de acuerdo,Capitán América para mi es la que mas satisfaccion me ha dado.
        El planeta de los simios tambien me gusto mucho y ciertamente es un producto hollywoodense muy bien escrito y planeado. la trama va tranquila y de repente tiene destellos que te exaltan. X-men me gusto, pero siento que algo le falto.
        Creo que Matt Reaves ha hecho un excelente trabajo, desde Dejame Entrar me convencio. Me gustaria verlo entrometido en el universo Marvel.
        Rupert Wyatt tambien hizo un gran trabajo, pero se ha perdido de vista.

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