¿Qué Está Mal con Madonna?

Este post se lee mejor escuchando cualquiera de las siguientes canciones de Madonna: “Live to Tell“, “Like a Prayer“, “Into the Groove” o “Erotica“.

Ya sabemos que la señora en cuestión jamás fue la mejor bailarina, ni la mejor cantante y ni siquiera era la mujer más bella de las décadas en las que estuvo al mando como la sobada Reina del Pop. Simplemente supo manejar bien su carrera, por encima de los escándalos y fracasos. Madonna fue una gran entertainer y el público siempre estuvo al pendiente de sus movimientos aún sin caer bajo el hechizo de su música.

Había algo inteligentemente provocador en la actitud de esta mujer, y sus discos eran el pretexto para transformarse en un personaje distinto cada que editaba uno. Tomó prestada (plagió) la sensualidad punk de Debbie Harry, la evolución camaleónica de David Bowie y la androginia de sus estrellas favoritas de la era dorada hollywoodense para hacerse un sitio en la cultura pop. Cada una de sus etapas parecía cuidadosamente planeada, e igual resultaba sexy tanto para mujeres como para hombres. Sus sencillos, aunque en muchas ocasiones genéricos, siempre trataron de tener una personalidad que los distinguiera de cualquier cosa que sonara en la radio al momento de su lanzamiento: el gospel de “Like a Prayer”, el soul de “Secret”, los sintetizadores acuáticos de “Ray of Light”, el BDSM–house de “Erotica”, el retrofuturismo de “Hung Up” y, claro, el Marilyn–Monroe–goes–synthpop de “Like a Virgin” la hicieron destacar del resto de los artistas con los que competía.

Por eso es extraño que en sus últimos tres discos quiera sonar exactamente a lo que todos los demás. Y, de hecho, esa es la principal razón por la que es tan incómodo escucharla tratando de imitar a Gwen Stefani bajo la producción de Pharrell. O ¿qué tal esa obsesión por querer ser parte de la corriente EDM a través de productores tan maleados como Benny Benassi o Avicii. ¡Avicii está por todos lados! ¿No sería mejor juntarse con gente menos popular, justo como hacía antes?

Hoy se colaron en la red 13 ‘demos’ de Iconic, su próximo álbum (se especula que ese es el título). Con ese nombre uno esperaría algo realmente único, pero en realidad lo que obtenemos es justo lo que pulula en Beatport y SoundCloud, los mismos sonidos que Diplo y Avicii imprimen al resto de los artistas con los que trabajan (que en la actualidad son demasiados), pero con la voz cansada y desinteresada de una mujer que a sus cincuentawhatever quiere seguir escupiendo cosas como “Hey, bitch, I’m Madonna”, cuando otras exitosas mujeres de su misma generación, como Kylie Minogue o la misma Debbie Harry, han optado por actuar con mucho mayor prudencia sin descuidar su lado sexy. Vamos… Ver a Madonna en comparación con Kylie realmente da lástima (eche un vistazo a la foto de aquí abajo).

Hey, bitch, I'm Kylie!

Vogue, vogue, vogue, vogue…

Para competir con las Sias, Arianas, Iggys, Kieszas, Rihannas y Beyoncés del mundo, la Reina del Pop debe dar la espalda a todo lo que está ‘hot’ y buscar productores más interesantes, además de despojarse de esa vibra ‘badass’ con la que todo el tiempo quiere impresionar y hacer saber que ella sigue siendo la hembra más candente del barrio. La verdad es que ya no lo es, pero no para de empeñarse en restregarnos en la cara que aún porta la corona cuando lo que hizo en su época más exitosa fue superado por Britney Spears con su primer disco (el disco de temas ‘inéditos’ más vendido de Madonna es True Blue, con 25 millones de copias mundiales, el primero de Britney vendió más de 30 millones). Ella prácticamente inventó las reglas, pero ahora está haciendo todo lo opuesto y eso, como fan, es en verdad ofensivo y vergonzoso.

En los nuevos tracks, por mucho que sean demos, la mujer suena con tanta energía como Stephen Hawking, y la impresión que da es la de estar leyendo las letras en vez de cantarlas. Eso, sumado a lo desangelado de sus palabras, crea un efecto de aburrimiento que yo jamás relacioné con ella durante el pico de su carrera. Y vaya que tuvo baladas insufribles en las que parecía que la arrastraron al estudio en vez de ir por voluntad propia.

Espero que esté preparada para caer de nuevo estrepitosamente en las listas, porque lo que hemos escuchado de su nuevo material la deja mal parada.

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