Recuerdos del futuro: Terminator 2 y el verano de 1991

¡Sé nuestro Patreon!

En aquellos tiempos (y vaya que eran buenos), en específico el año de 1991, los gringos invadieron Irak en algo que el mundo conoció como “Operación Tormenta del Desierto”, la demolición del Muro de Berlín continuaba y Scorpions taladró nuestros oídos con aquel sílbido de Wind of Change, pero no tanto como Bryan Adams y su asquerosamente melosa (Everything I Do) I Do It For You. México vivía bajo el régimen salinista, Twin Peaks estaba llegando a su fin, se empezaban a cocinar el “Nuevo Peso” (que entraría en vigor hasta 1993), las celebraciones por los 500 años del Descubrimiento de América (que sucedería en octubre de 1992) y la insurrección del EZLN (que arrancaría en día de año nuevo de 1994). Yo acababa de salir de la prepa y estaba dispuesto a aventarme seis meses de becario huevón en el negocio de mi hermano solo por los lols. Música, Nintendo, cerveza y cine ocupaban mis días.

Así es que podrán suponer que, cuando MTV anuncio que cierto jueves de cierta semana de 1991 transmitiría la premiere mundial del nuevo video de Guns ‘n Roses, mi corazoncito dieciochoañero se arrugó de la emoción. Luego, cuando comprendí que “You Could Be Mine” era el primer sencillo del disco doble más esperado de esa naciente década, Use Your Illusion I II, y que además era la canción oficial de T2: Judgement Day, bueno, me convertí en un cachorrito nervioso que se hace pipí cuando su dueño vuelve a casa. 

(Grabé el video y lo transferí a un cassete y lo presumí con todos mis amigos. Era eso o tratar de cachar la rola en la radio).

T2, así la promocionó Paramount en su momento. Se trataba del esperadérrimo regreso del robot asesino del futuro. Como he dicho en el podcast de esta semana, no recuerdo haber visto The Terminator en cines (aunque en este post digo que la vi en las salas de Valle Dorado, lo cual solo me confunde más). Pero no importa, porque en realidad la original Terminator se convirtió en un fenómeno de masas gracias al poder del video casero. Con los años se volvió muy difícil encontrar una copia en renta disponible de The Terminator, y al mismo tiempo todos tus amigos (y los papás, tías y tíos de tus amigos) sabían de qué iba el personaje casi mudo de Arnold Schwarzenegger, aquel cyborg cusi-invencible que mató a Kyle Reese (¡oh no, spoilers!) y casi elimina a Sarah Connor.

Pero muchas cosas habían cambiado de 1984 a 1991. Arnold era probablemente la estrella de cine más grande del mundo, con éxitos de acción como Commando y Predator, y las (en aquel momento) improbables comedias Twins Kindergarten Cop. Y si no lo era, T2 lo convertiría en el action hero número uno del planeta. James Cameron pasó de ser el loquito de Piraña 2 que dio el chiripazo con Terminator, a un director de cine AAA con las hermosas Aliens (1986) y The Abyss (1989). En esta última, Cameron e Industrial Light & Magic dieron los primeros pasos para un nuevo tipo de animación que hacía una composición entre un personaje en 3D formado por agua CGI y filme en vivo de 70 mm.

Wow, el “pseudopod” de The Abyss (1989) La película fue fabulosa también. James Cameron, nos quedó claro, no solo era el nuevo mago de los efectos visuales, también era un cabrón que sabía contar historias.

Esta nueva Terminator se sintió de inmediato menos ingenua que su predecesora, sobre todo si consideramos que la primera película es un milagro, un filme que pudo nunca haber visto la luz. Luego del culto en torno a la mitología Terminator, y sabedores del impacto que podría tener una secuela, sobre todo porque sería realizada por su creador, Paramount se encargó de que el mundo supiera que el filme-evento del verano de 1991, la única maldita película que todos teníamos que ir a ver los cines, era T2: Judgement Day. La fórmula fue precisa, y le incluyó: el mencionado sencillo de Guns ‘N Roses, el retorno de Linda Hamilton en modo badass —la evolución perfecta de su paranoide y debilucho personaje del primer filme, una de las pioneras junto con Sigourney Weaver, del hoy cliché netflixero de “MOVIES FEATURING A STRONG FEMALE LEAD—-, la inclusión de un John Connor adolescente (en la primera lo quieren matar antes de nacer, ahora lo quieren matar antes de que se convierta en un líder militar) y, por supuesto, Arnold como el Terminator.

No tan rápido. El primer giro inesperado fue ver a Arnold como un Terminator “bueno”. La movida fue arriesgada, pero funcionó por dos razones: una, la carrera de Arnold se alejaba rápidamente de aquel matón mindless, con papeles que requerían más de él, incluso con comedias que, vaya, explotaban la ironía de ver al mismo tipo de Terminator como un maestro de kinder. El buen Terminator fue un éxito, la audiencia lo amó inmediatamente. Este momento, por eso, fue lacrimógeno:

Thumbs Up GIF - Find & Share on GIPHY

La segunda razón fue gracias al antagonista. Si un cyborg casi indestructible es ahora el defensor, lo lógico es ponerle a un cyborg mucho más poderoso, ¿cierto? El T-1000, conocido por la geekería que abarrotamos los cines en el verano del ’91 y que solo atinamos a llamarle “el robot de metal líquido”, fue lo que convirtió a T2 en un filme inolvidable. Piensen un segundo en las quijadas de la audiencia cayendo simultáneamente cuando el personaje de Robert Patrick emerge de entre las llamas y se transforma. Wow. Patrick fue un tipo que salió prácticamente de la nada y que, sabiamente, imitó el “poker face” de Ah-Nold, lo cual lo convertía en un asesino eficiente y también muy creepy. Era flaco pero más fuerte que el T-800 (¡doble wow, se está madreando a Arnold!), corría y atravesaba cráneos con sus brazos convertidos en armas puntiagudas.

Sí, sí, sí: el efecto morphing.

T-1000 GIF - Find & Share on GIPHY

Hacia noviembre de ese año, Michael Jackson sorprendió al mundo con una sofisticada variación de morphing para su video “Black or White” al final de la canción. Creo que entre el T-1000 y los rostros cambiantes de Jacko nos dimos cuenta que los 80 habían terminado. La URSS comenzaba a desmantelarse, la guerra fría había acabado –y otro tipo de guerra se transmitía por la televisión, en vivo y directo desde CNN. El mundo se aproximaba al internet. Y en el cine comenzábamos a ver cosas increíbles que nunca imaginamos ver. Spielberg, claro, muy pronto nos daría a los dinosaurios.

Pero seguía siendo 1991, y lo único que realmente importaba era presenciar la batalla que le daría forma al futuro. T2 es quizá la última película pop donde la amenaza del holocausto nuclear aun era un elemento palpable del miedo público. Con el final de la guerra fría y Bush papá y Gorbachov de BFFs, aquella terrible sensación de que en cualquier momento arrancaría la Tercera Guerra Mundial con un bombardeo atómico comenzó a evaporarse. Por supuesto, cuando T2 estaba en postproducción, el muro de Berlín apenas estaba siendo derrumbado y James Cameron, bueno, no iba a modificar sus muy impresionantes escenas de la destrucción de Los Angeles luego de que Skynet cobrara conciencia y… PUM.

Las dos únicas películas que realmente importan de la serie Terminator, la de 1984 y la de 1991, tienen en común el uso de flashforwards –en la primera cinta, al mundo distópico de Reese en 2029, y en la segunda al holocausto nuclear con el que sueña Sarah. Si pensamos en los flashbacks como recuerdos, es lindo pensar que un flashforward es un recuerdo del futuro. Por supuesto, los personajes de T2 nos recuerdan que “there’s no fate but what we make for ourselves”. Lo cual, cuando tienes 18 años y la vida por delante, es la mejor frase que alguien puede decirte.

Y a la fecha ninguna otra actriz (ni Lena Headey) ha alcanzado el status de LEGENDARIA que obtuvo la Sarah Connor de Linda Hamilton en T2.

T2 no es la película más grande de verano que se haya hecho, pero sí es la más perfecta. La inteligencia de su narrativa y la efectividad de sus escenas de acción son una cátedra en “cine palomero” que muchos directores de esta época deberían revisar más seguido. ¿Por qué falló Age of Ultron, cuál es la gran lección que puede darle un filme de 1991? Quizá que no necesitas llenar cada momento con efectos visuales eye popping, sino héroes que produzcan empatía, héroes que deseas que triunfen y villanos realmente memorables. La muerte de Miles Dyson es heroica y necesaria, es el sacrificio de un personaje secundario que equilibra la historia y la catapulta hacia el clímax de la misma. La muerte de Pietro Maximoff en Age of Ultron es el resultado de un PowerPoint de un mercadólogo de Marvel que seguramente se titulaba “Justificación para la muerte de un personaje importante en Avengers 2”.

Lo confieso: no me importa este fin de semana ir a ver la nueva Terminator Génesis. Preferiría ver una vez más T2. Solo necesito palomitas, cerveza y una buena compañía.


En el podcast menciono que un día se metieron a robar a mi casa y se llevaron mi DVD de edición súper especial de T2. Era igualito al de la foto que ven abajo. Por si alguien lo encuentra y me lo quiere regresar…


El Hype is creating Podcasts | Patreon

Conviértete en Patreon de El Hype hoy: obtén acceso a contenido exclusivo del Hype y a una de las plataformas de membresía para artistas y creadores más grandes del mundo.



Comentarios

comments

Escribo libros.

You must be logged in to post a comment Login