Logan: una elegía de Marvel [REVIEW]

(Con spoilers, como es costumbre)

Logan es una elegía. Durante 2 horas y 18 minutos, el tema principal es la pérdida: los mutantes han perdido la habilidad de surgir espontáneamente en el mundo, Charles Xavier ha perdido parcialmente el control de sus habilidades, el propio Wolverine está perdiendo su capacidad de regeneración. El declive del querido Lobezno es claro desde la primera escena del filme, y verlo en caída libre hasta su ulterior muerte, no es algo precisamente disfrutable. Es desgarrador, como deben ser las elegías, pero poco disfrutable. La muerte del personaje principal, del X-Men más querido, se viene anunciando prácticamente a lo largo de la película, pero no me gustó. Y con “no me gustó” no estoy cuestionando la increíble decisión de matar a Wolverine por parte de James Mangold (director) y, según tengo entendido, Hugh Jackman. Siendo objetivo, me pareció una decisión cojonuda. Pero yo habría preferido ver a Wolverine caminando con todos esos chamacos, su hija incluida, rumbo al atardecer, victorioso.

Será que no me gustan los finales tristes. Ni en la vida, ni en la ficción.

Pero eso es justamente lo que hace a Logan un filme tan especial. Siete cintas y diecisiete años: ese es el rango en el que vimos a Hugh Jackman en el papel de Glotón. Es muy shockeante ver fotos de aquel Wolverine del año 2000 contra el actual. Sin proponérselo, 20th Century Fox ha logrado lo que ni en sueños (lo siento, fanboys del MCU) Marvel Studios podría conseguir con los Avengers: mostrarnos el ir y venir de un tipo atormentado que ha vivido más de la cuenta. La cronología, el armado del rompecabezas (por mucho el principal logro logístico del MCU) de tantos filmes es complicado. No veo el caso escarbar ahí. Basta con imaginar que en la primera X-Men los personajes eran más jóvenes, y ahora son viejos. Y ya.

Sí: las dos primeras X-Men de Bryan Singer fueron fabulosas (más la segunda que la primera): nunca debemos olvidar que el cine de superhéroes le adeuda que, gracias a estas cintas, se desarrolló como el género más grande del cine durante los siguientes años. El cierre de aquella trilogía fue terrible, al igual que Origins de 2009, y aunque The Wolverine de 2013 me pareció entretenida, nos quedó a deber. Days of Future Past fue una cosa maravillosa, al nivel de este Logan, pero evidentemente con motivaciones distintas. Aquella fue parte de un ingenioso reboot-retro de una franquicia medio muerta; este Logan, por el contrario, es una despedida.

En su corazón, Logan es a la vez un road movie, un western, un filme sobre gente corriendo con un cargamento precioso a la tierra prometida (a la Mad Max Fury Road, Children of Men o Logan’s Run), un filme sobre la improbable relación entre adultos y niños (a la Leon: The Professional, Little Miss Sunshine y hasta About a Boy). Celebro que Mangold se haya deslindado de la fórmula tradicional de superhéroes salvando al mundo para crear una historia más íntima de superhéroes tratando de salvar algo (sea esto los últimos días de Charles o la vida de Laura, la pequeña mutante con garritas de Adamantium).

Yo no tengo nada en contra de las historias del fin del mundo. De hecho, me encantan. Sin embargo, debo admitir que los relatos de gente dirigiéndose inevitablemente a su perdición me producen una comezón fascinante. Logan me hizo pensar, como se habrán dado cuenta, en películas que poco o nada tienen que ver con superhéroes. Me recordó a Thelma y Louise, por ejemplo. A Children of Men. A Saving Private Ryan.

Lo otro que hace eco en mi mente es The Dark Knight. Aquel filme de 2008 se volvió desproporcionadamente grande por la desafortunada muerte de Heath Ledger buenos seis meses antes del estreno. Su actuación como el Joker pasó de ser un pun memorable a material de leyenda. Ninguno de nosotros vio TDK con los mismos ojos (ni la Academia, que al siguiente año le entregó un Oscar póstumo en la categoría de Mejor Actor de Reparto). Por supuesto, Ledger dejó el cuerpo y el alma en ese papel, y mirarlo chuparse los labios y producir esa carraspera en su voz con frases como “Do I really look like a guy with a plan? You know what I am? I’m a dog chasing cars. I wouldn’t know what to do with one if I caught it! You know, I just… do things” fue algo increíble. Pero no podemos dejar de lado que todos estábamos muy consternados por su muerte.

Algo similar pasa con Logan.

La despedida de Jackman como Wolverine es por sí solo un evento fílmico. El tipo lo hace increíblemente bien: hay algo bien patético y terrible en verlo demacrado, enfermo. El hermoso papel de Charles Xavier, como un viejito con “el cerebro más peligroso del mundo” con demencia senil solo logra amplificar, que no opacar, al personaje de Jackman. Esos dos están para ser nominados a muchos premios, en verdad. Mi empatía como espectador con Laura, la niña-lobezna, también se sintió muy alta. Tal como vimos con Eleven el año pasado en Stranger Things, una infancia de laboratorio debe ser una cosa muy jodida. Sin embargo, Laura sí me parece the real shit. Quizá porque Mangold se asegura que veamos las maldades que le han hecho. O porque Stranger Things me parece más un producto del marketing que de la inspiración genuina de un grupo de creadores. No lo sé.

Pero Logan tampoco es The Last of Us. En este videojuego, las notas emocionales entre un hombre que perdió a una hija y una chica adolescente que le ha sido encargada en un road trip, son mucho más altas. Sospecho que es porque Ellie se siente más vulnerable, mientras que Laura es una asesina despiadada que, de alguna forma, se las podría arreglar. También es el caso de Joel: un hombre con el corazón roto que ha tenido que volverse sanguinario. ¿Wolverine? Sabemos que tiene su corazoncito, pero por lo general es un douchebag.

A pesar de esto último amé Logan y amo que una película de superhéroes pueda exhibirse con lujo de violencia. No por hacer una apología de ésta, sino porque es el mejor síntoma de que los estudios (y los distribuidores y la audiencia) se permiten profundizar en otros temas que no sean solo las convenciones del género. Pero no se equivoquen: Logan también está lleno de clichés de superhéroes, es solo que la envoltura en la que viene empacado se siente distinta. Sí, es una cosa más adulta.

Hemos crecido. Y nuestras películas de superhéroes ñoños en spandex también.

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