Algo sobre la camioneta Toyota de Marty McFly

Marty se va de fin de semana al lago con su novia cumshotera. Fin.

Básicamente así termina Volver al futuro, una de esas películas esenciales de los ochenta. Además de los fun facts, la diversión, los dilemas de los viajes en el tiempo, el DeLorean y Huey Lewis and the News, siempre recordaré a Volver al futuro por la camioneta Toyota de la foto.

El tumbaburros. Los faros de halógeno. El encerado de Biff.

Siempre pensé que a McFly le urgía volver al futuro no por las mamonas ideas cuánticas del Doc Brown, ajá, el continuo espacio-tiempo le vale madres, ni para resolver los dilemas familiares, no: lo que él quiere es regresar para tener una oportunidad con la chica durante un fin de semana en el lago.

En esa camioneta.

En esa hermosa 4×4 SR-5 Extra Cab Truck de Toyota.

En 1985 a mí no me interesaba el DeLorean, y lo digo en serio. Aunque es un auto hermoso, ese tipo de dream cars tienen para mí el mismo valor práctico que la Millennium Falcon. Cosa que no sucede con la trucka Toyota de McFly. Es un sueño para él, sin duda, pero también es algo que se puede alcanzar trabajando y ahorrando —ya saben, aquel viejo combo de “tú puedes alcanzar tus sueños” que nuestros padres nos enseñaron. Te quieres ver con esa trucka y con esa chica a bordo. Ese es el sueño.

Yo tenía 12 años cuando vi por primera vez Volver al futuro y creo que desde entonces me traumó el caso de la pick-up Toyota de McFly. Con el tiempo tuve una linda trucka S-10 con cabina extendida, mi vehículo durante buena parte de la universidad. No fue la Toyota de McFly pero no me quejo. Y mi chica no fue ella, pero tampoco me quejo (la vida ha sido generosa conmigo).

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Ahora bien, me conformaría con una camioneta Toyota aunque fuera usada. Y si no fuera negra, la pintaría de negro. Y si no tuviera tumbaburros, le pondría un tumbaburros, nada escandaloso, algo relativamente discreto, si es que tal cosa aplica para un tumbaburros. Es más: si no fuera una pick-up Toyota y solo una camioneta Toyota de esas que usan las señoras (o un Corolla, para el caso), pero me garantizara la confiabilidad y la ingeniería que uno espera de los motores japoneses, me conformaría. Porque no todos tenemos la suerte de McFly. Y por lo mismo, quizá sea más sabio apreciar lo que viene, sea lluvia, sol, nieve, lodazal, nubarrones, ventisca o el fenómeno meteorológico de El Nino. Es bonito soñar que tendrás una Toyota 4×4 S-5 con Claudia Wells adentro, pero es más bonito estar aquí.

Creo que por eso me gusta tanto aquella frase de Babe: “That’ll do pig, that’ll do“. Así la vida sabe mejor.

Pero volviendo a la camioneta: en este video pueden apreciarla en toda su gloria ochentera. Gracias, YouTube.




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Escribo libros.

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