Notas de #StrangerThings 2

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(((con spoilers)))

Este texto se tomó de un post originalmente publicado por Ruys en Facebook:

Notas de #StrangerThings (con spoilers):

  1. Este nuevo Stranger Things se siente mejor trabajado, más sólido que la primera entrega. Los personajes han tenido una evolución notable y la historia alcanza (al fin) un clímax épico que nunca acabó de sentirse en la primera temporada. Me gusta que es la historia de una ida y un regreso (como LOTR): en 2016, Stranger Things se trató del rescate de un chico que va al otro lado, y este año de lo que ese chico trajo de vuelta a este lado. El relato es circular, pero solo tiene sentido cuando se acaban de ver las dos temporadas.
  2. Dig Dug era horrible.
  3. En cambio, Dragon’s Lair era cool: yo jugué ese peculiar híbrido entre una caricatura y un videojuego en el hoy extinto Penny Land de Plaza Satélite. Y sí: era MUY difícil. Su predecesor, Space Ace, también era duro como la chingada.
  4. The Terminator aparece en las marquesina del pueblo ficticio de Hawkins, Indiana: esto es históricamente correcto, pues en Estados Unidos se estrenó para Halloween de 1984 (en México, muy seguramente apareció hasta Navidad).
  5. Vi a una chica del Hawkins Middle High School con una Trapper Keeper bajo el brazo. Yo tenía la mía, modelo… Lamborghini.
  6. Al igual que en la primera temporada, el soundtrack es muy lindo y retro y lleno de nostalgia. Me gusta mucho y por eso le dediqué un Retroish completo.
  7. Peeeeero, el secreto musical de Stranger Things no solo está en la selección de canciones, sino en el score original, que es una verdadera chulada salpicado de referencias sonoras de la época. 📻
  8. La primera temporada de Stranger Things abusó de referencias ochenteras forzadas, cosa que en la segunda temporada se diluye muy rápidamente (aunque hay algunos toques demasiado fingidos, como apodar a un personaje “Madmax”, la guarida de los punks o la escena en la que Mike ve con melancolía su Millennium Falcon. Nadie, NADIE tiraría en los 80 su Millennium Falcon solo porque tu mamá quiere que te “deshagas” de juguetes, pffff). 
  9. Con todo, recalco que los hermanos Duffer decidieron en esta ocasión enfocarse más en la cada vez más oscura historia de la serie que en justificar la aparición de cada fetiche de los 80. Good!
  10. La discusión sobre Winston Zeddemore, sin embargo, está ampliamente justificada y es un gran gag: en verdad, si cuatro chicos ochenteros jugaban a los Cazafantasmas, nadie querría ser el Ghostbuster negro.
  11. Hopper tiene un pedo de anger management.
  12. Billy, el nuevo personaje bully-douchebag del pueblo, está de hueva: no se mueve hacia ningún lado, ni entendemos las motivaciones detrás de él (¿un papá abusivo, si acaso?). Podría no estar en la serie y no sucedería absolutamente nada (aunque la escena con la milf-cougar es hilarante).
  13. Max, su hermana, es casi lo mismo: parece un personaje metido a la fuerza para crear tensión. Sin embargo, debo decir que me encantó su relación con Lucas (para mí, el peor de los cuatro chamacos de la S01), y al final su historia terminó por ganarme el corazón. ❤️
  14. Sean Astin es un chingón, la energía que despide su personaje equilibra al elenco y le da un optimismo muy especial a la temporada. Kudos extra al hecho de que Astin, antes de ser un hobbit, fue un goonie en los 80.
  15. La muerte de Bob Newby es tristísima. Pero también es un GRAN momento.
  16. Vamos a Eleven: Millie Bobby Brown ha crecido bastante en un año (maquillada a la punk es toda una damita ya), pero lo realmente importante es que su personaje ha dejado de ser esta chica muda, este freak, para convertirse en algo más interesante. En comparación con la S01, Eleven ahora habla un CHINGO. Pero independientemente de ello, lo interesante es que su mundo se ha ampliado, es más complejo, sin duda, pero sobre todo más peligroso. Conocemos sobre su pasado, sobre su trauma de ser una “niña interrumpida” y nos damos cuenta de lo que es capaz de hacer. Empaticé con ella muy cabrón en esta segunda temporada, quizá porque sentí que pasó de ser solo un ensayo de E.T. a una persona real.
  17. Ahora bien: no soy fan de Eleven enseñando su moquito rojo, pero admito que ese detalle se ha vuelto ya en algo icónico del mundo de las series.
  18. Esta idea de “un mundo más amplio” aplica para todos los personajes: con mucha más contundencia que en la primera temporada, ahora Stranger Things ya no se trata solo de un grupo de niños, sino de adolescentes y conspiracionistas, chavorrucos ochenteros, demogorgones y seres interdimensionales, y hasta científicos que buscan redención. ¡Un buen coctel! 🍸 
  19. Estoy seguro que la serie tiene erratas, detalles inverosímiles y demás cosas que los campeones de la lógica excavarán con gusto. Yo no: en esta ocasión, la pasé genial con Stranger Things. Hace un año comentaba que la primera temporada me había parecido “un caldo con todos los ingredientes que amas, pero cocinado sin sazón”. Este año me da gusto venir a decirles que el chef ha mejorado, y que el caldo ya me supo delicioso. 

Post original:

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Escribo libros.

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